Viajar en motorhome con dos Jack Russell: lo que hay que saber.
Chimi tiene 3 años y medio y ya sabe que cuando el motor para, él baja primero. Churri tiene 1 año y medio y todavía está aprendiendo a no volverse loco en cada parada. Los dos viven en el motorhome conmigo. Y la verdad es que el viaje no sería el mismo sin ellos, aunque a veces lo compliquen bastante…
Chimi y Churri: padre e hijo, dos Jack Russell, un motorhome
Chimi: El Padre
Ansioso por naturaleza. Bajás la velocidad y el cree que estamos llegando…
Duerme cuando se da cuenta que estar parado mirandome manejando por 200 km no resuelve nada.
Gran buscador de comida humana, cariñoso interesado, mueve la cola si hay algo a cambio.
Churri: El Hijo
Todavía en proceso. Baja corriendo sin mirar para dónde va, ladra a lo que no conoce y es un depredador de todo lo que no sea un perro (vacas, caballos, cerdos, pajaros de todo tipo). Lo que Chimi hace en silencio, Churri lo hace con escándalo. Duerme en el viaje, y no se desespera por bajar hasta que se apaga el motorhome…
¿Cómo cambia viajar en motorhome cuando tenés perros?
Viajar en motorhome con perros cambia la lógica del recorrido: los campings se eligen según si admiten mascotas, los lugares para comer tambien, y las ciudades se recorren diferente. El motorhome resuelve lo que el hotel no puede: los perros siempre tienen su lugar.
Tu primer electrodomestico pasa a ser la aspiradora portátil para que tu casa caracol no se convierta en un cementerio de pelos.
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¿Dónde dormir con perros en motorhome?
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¿Cómo es el día a día viajando con Chimi y Churri?
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¿Qué se complica cuando viajás con perros?
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¿Qué se gana?
Obviamente la palabra "Pet Friendly" pasa a ser música para tus oídos. Campings, restaurantes, atracciones o puntos turísticos. Si no entran ellos dificilmente vaya.
El día empieza con ellos: bajada, olfateo, dar vueltas. Después el desayuno. La ruta se parte en tramos cortos con parada en el medio, no porque yo me canse sino porque ellos necesitan moverse. Eso me hizo parar en lugares donde nunca hubiera frenado, y muchos terminaron siendo los mejores del viaje.
Entrar a restaurantes cerrados queda casi siempre afuera. Con calor fuerte no podés alejarte mucho del motorhome si no tenés el aire andando. Y para cruzar a otro país necesitás la documentación veterinaria en orden, que lleva tiempo y dinero tramitar. Nada imposible, pero hay que organizarse.
Chimi y Churri generan conversación en cada parada. La gente se acerca, pregunta, arranca un intercambio que de otra forma no hubiera pasado. También obligan a moverse a un ritmo más humano. Menos kilómetros por día, más tiempo en cada lugar. Eso, sin querer, mejoró el viaje.
Y lo mejor: SON GRAN COMPAÑIA.